«¡Sonrían a la cámara! ¡Digán ‘cheese’!» Esta familiar directriz resuena en estudios y reuniones familiares de todo el mundo, pero ¿alguna vez te has parado a pensar por qué un producto lácteo se convirtió en la señal universal para una sonrisa fotográfica perfecta? El origen de esta peculiar tradición no es tan «cursi» como podrías pensar. Aunque sus inicios exactos son un tanto difusos, la teoría más aceptada apunta a un reportaje en revistas estadounidenses en la década de 1940, posiblemente incluso atribuido al ex presidente de EE. UU. Franklin D. Roosevelt. La idea era que pronunciar el sonido «ch», seguido de un sonido «ee» largo en «cheese», tira naturalmente las comisuras de la boca hacia arriba, revelando una sonrisa y mostrando ligeramente los dientes de una manera agradable. ¡Es un truco fonético simple que hace maravillas! Antes de que «cheese» se afianzara, los fotógrafos usaban varias técnicas para provocar sonrisas, desde simplemente pedir a la gente que «pareciera agradable» hasta usar indicaciones verbales más elaboradas. Algunas teorías sugieren que la frase podría haber existido informalmente durante décadas antes, pero realmente ganó popularidad y se convirtió en un pilar cultural a mediados del siglo XX, especialmente con el auge de la fotografía asequible y las cámaras domésticas. Así que, la próxima vez que vayas a capturar un momento, recuerda: no se trata del lácteo, sino de la deliciosa gimnasia lingüística que nos ayuda a mostrar nuestras sonrisas más brillantes para el objetivo.
El Efecto «¡Cheese!»: ¿Por Qué lo Decimos Para las Fotos?

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